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"Comidas llenas de vida": cuando la intergeneracionalidad impulsa hábitos saludables para toda la vida

Un proyecto pionero que demuestra cómo comer juntos ayuda a los niños a aprender mejor y a las personas mayores a vivir con más bienestar.

Abuelos y nietos sentados en la mesa

Tras dos años de investigación, Macrosad, Nestlé y la Universidad de Granada han presentado los primeros resultados de “Comidas llenas de vida”, un piloto intergeneracional que confirma los beneficios de que niños y personas mayores compartan almuerzo y rutinas en un comedor común.

Un proyecto que une generaciones alrededor de la mesa

Tras dos años de investigación, Macrosad, Nestlé y la Universidad de Granada han presentado los primeros resultados de “Comidas llenas de vida”, un piloto intergeneracional que confirma los beneficios de que niños y personas mayores compartan almuerzo y rutinas en un comedor común.
Durante cuatro meses, 22 mayores y 22 niños de 2 y 3 años coincidieron a diario en el Centro Intergeneracional de Referencia (CINTER), construyendo relaciones, hábitos y aprendizajes únicos.

Cuando compartir mesa transforma los hábitos de los más pequeños

Los resultados muestran un avance extraordinario entre los niños participantes:

Aprendizaje nutricional real

El 100% identificaba mejor los alimentos saludables, triplicando el conocimiento frente a quienes no participaron.
Gracias al método Nutriplato, interiorizaron cómo debe ser un plato equilibrado, de una forma visual, sencilla y práctica.

Bienestar y motivación renovada para las personas mayores

La experiencia también transformó la vida de los mayores:

  • Se sintieron más activos, útiles y emocionalmente conectados.
  • Comieron más y mejor: especialmente pescado, cuyo consumo aumentó en un 75% respecto a cuando comían con personas de su edad.
  • Disminuyó el desperdicio de alimentos, especialmente en el segundo plato.

Más allá de los datos, las entrevistas revelan una percepción reforzada de bienestar emocional, autoestima y sentido de utilidad social.

Un espacio que fomenta el cuidado mutuo

Durante la convivencia, pequeños y mayores participaron juntos en:

  • rutinas de higiene,
  • preparación y recogida de la mesa,
  • educación nutricional,
  • hábitos saludables y
  • dinámicas de acompañamiento.

El comedor intergeneracional se convirtió en un entorno natural de aprendizaje bidireccional, donde cada gesto reforzó vínculos y aprendizajes esenciales.

Los mayores lo cuentan mejor que nadie

Ángeles, 81 años: "Aquí me siento mejor, acompañada y más feliz, con un propósito."
Cristina, 89 años: "Los niños nos cuidan también… a veces me decían que comiera yo."
Luis, 76 años: "Los niños me acogieron encantados y preguntaban por mí cuando no estaba."

Un modelo pionero con futuro

Diseñado por un equipo de investigadores, profesionales y familias, este piloto demuestra que la intergeneracionalidad es una herramienta poderosa para impulsar hábitos saludables y mejorar la calidad de vida de todos los participantes.

El éxito abre la puerta a extender esta experiencia a mayor escala y seguir investigando su impacto.

Con la colaboración de:

Logo nestlé baby & me, Universidad de Granada y MACROSA