Biocombustibles

Nestlé apoya el empleo de energía sostenible: durante los últimos cinco años, Nestlé ha reducido su consumo de energía por tonelada de producto en un 28% y sus emisiones de gas invernadero en un 32%. Nestlé cree que cualquier decisión sobre el empleo de fuentes de energía debe estar basada en un análisis de coste-beneficio y del ciclo de vida, teniendo en cuenta el impacto ambiental y social, incluyendo los efectos que tiene sobre el precio de los alimentos y sobre el agua.

La producción actual de biocombustibles se sustenta en un uso intensivo de cosechas, como el maíz y el trigo. Esto ya ha conducido a aumentos significativos de precios y, a largo plazo, creará escasez de alimentos para los millones de consumidores de grupos con bajos ingresos que necesitan de alimentos básicos a un precio económico.

La expansión a gran escala de estas materias primas agrícolas destinadas a la producción de biocarburantes agravará el problema de la escasez de agua, ya que cada litro de biocombustible procedente del maíz o de la soja requiere entre 500 y 5.000 litros del agua. Hay que tener en cuenta que la agricultura ya usa el 70% de los recursos hídricos disponibles. Además, según el tipo de cosecha y su ubicación, el ahorro de CO2 comparado con el procedente de combustibles fósiles es muy bajo, a veces sólo del 10%.